Nota: Zona Fan Art del anime al final de la página.

martes 28 de julio de 2009

Capítulo X

En el capítulo anterior dejamos a nuestro héroe, Nanashi, junto a una parte del Escuadrón Blanco, con Cody de infiltrado, yendo hacia la que es su última batalla contra los Assassins.

La mañana decide retirarse y dejar paso al atardecer, los blancos se acercan poco a poco a la zona donde han de situar su campamento base, las nubes parecen querer juntarse para descargar una intensa lluvia, la nieve se funde poco a poco.

Los blancos atraviesan una zona árida y se adentran en un intenso bosque, lleno de la variada biodiversidad propia de Región Manantial. Los blancos integrantes del Escuadrón matan el tiempo hablando, riendo y bromeando, mientras que Nanashi está de cuerpo presente pero mente ausente a pesar de encontrarse allí, con ellos, en ese momento, en ese lugar. Su mente cada vez tiene más dudas y preguntas acerca de la campaña, la mirada del joven parece perdida, no se fija ni detiene en ningún elemento del camino.

Al fin llegan al área de destino, un terreno elevado desde donde pueden ver todo el campo de batalla, donde tenían pensado entablar el último de los combates contra sus rivales. Unos blancos comienzan a descargar el cargamento y se sientan a descansar, otros van al río a refrescarse un poco, otros se adentran en la cueva para explorarla; Nanashi sube a un árbol buscando soledad, tranquilidad, un sitio donde pensar; Cody se queda un poco apartado del grupo, con algunos integrantes para que Nanashi no advierta su presencia.

Pasan las horas y la noche se cierne sobre el campamento base del Escuadrón Blanco, el cielo está encapotado y no deja ver una sola estrella. Los blancos prenden hogueras y comen y beben a su alrededor. Un blanco se acerca al árbol donde estaba Nanashi, que aún no había bajado desde su llegada.

- Blanco: (Levanta la cabeza) Nanashi, ¿quieres algo de comer?
- Nanashi: ...
- Blanco: ¿Nanashi?
- Nanashi: (Su mirada y mente perdidas vuelven al presente y las agacha para ver a su locutor) ¿sí?
- Blanco: Digo que si quieres algo de comer, que no has probado bocado desde la comida.
- Nanashi: No, gracias (le sonríe, aunque forzado).
- Blanco: Bueno, te dejo con tus pensamientos.
- Nanashi: Bien.

Nanashi levanta la mirada de nuevo y el blanco se retira.

→ La cámara cambia a la hoguera donde se encuentra Cody, al lado del río ←

Cuatro blancos y él ríen y comen sin cesar.

- Blanco 1: Menuda le vamos a dar a esos mañana, ¿eh? – dice tras dar un trago.
- Blanco 3: Y que lo digas, no tienen ninguna oportunidad contra nosotros.
- Cody: Estoy emocionado, va a ser mi primer combate – responde entusiasmado.
- Blanco 2: ¿En serio?
- Cody: (Dándose cuenta de lo que acaba de decir busca rápidamente una callejuela) em... sí, sí, es que este blanco ingresó hace poco – dice mordiendo un trozo de carne, disimulando.
- Blanco 2: Ah, eso lo explica todo (ríe).
- Blanco 4: Tú no te preocupes, es más fácil de lo que parece, tú simplemente...

El blanco le explica a Cody ataques básicos, le cuenta batallas anteriores y más cosas intentando impresionar “al nuevo”.

→ La cámara cambia al resto de blancos, frente a la cueva←

Los blancos comen sin parar y beben de igual forma, algunos empiezan a pasarse de la raya y muestran notables signos de borrachera, pero les da igual, siguen riendo, hablando, pasándolo bien, comiendo, bebiendo y bromeando. Llegado un punto, estalla una pelea entre dos blancos llegando a blandir las espadas. Las entrecruzan un par de veces, los demás se ponen alrededor, en círculo, metiendo cizaña. Se separan el uno del otro, preparando una estocada cargan el uno contra el otro y...

En un abrir y cerrar de ojos, se oyen dos sonidos metálicos, las espadas salen volando hasta incrustarse a los pies de dos soldados en el suelo, en sitios opuestos del círculo trazado. Las miradas se dirigen a los combatientes, tumbados en el piso, y después cambian a Nanashi, en medio de ambos, envainando su espada.

- Nanashi: Ya basta. Os portáis como si hubiésemos ganado, festejáis una victoria aún no conseguida.

Los blancos guardan silencio, sólo se oye el ruido de la noche. Parecen tenerle miedo o empezar a reparar en la verdad de sus palabras.

- Nanashi: Hay que pelear contra ellos, no entre nosotros. Y dejad de beber de una vez, sino mañana no estaréis en plena forma y os darán muerte rápidamente.

Nanashi camina hasta el árbol en el que estaba sentado, los blancos le abren un pasillo para que pase. Tras lo sucedido, dejan la comida y bebida, apagan las hogueras y se van a dormir. Al otro lado del campamento, el niño Cody parece ser el único que no concilia el sueño, quizá sea por la emoción de que al salir el sol sería su primera batalla de verdad. Le gustaría más pelear junto a su hermano sabiéndolo él en vez de pelear junto a su hermano ocultándose del mismo.

- Voz: ¿No puedes dormir, Cody?
Cody vuelve la cabeza hacia la procedencia de la voz, su corazón palpita fuertemente, asustado, pero intrigado por saber quién ha descubierto su identidad. Estuvo paralizado unos segundos con los ojos abiertos como platos. Entonces, Nanashi aparece de entre las sombras de la noche. Cody no da crédito a esa visión.

- Cody: ¿Có-cómo...?
- Nanashi: Vamos, ¿de verdad pensabas que no me iba a dar cuenta? Qué poco me conoces.
- Cody: No sé de qué se sorprende Cody (se quita el casco y deja ver su rostro y su desordenado pelo).
- Nanashi: (Se sienta junto a él) y yo me pregunto..., por qué si te he dado la orden de no venir, vas y la desobedeces tanto de un hermano mayor como de un superior.
- Cody: Nanashi, Cody... Cody quería pelear, Cody ya está preparado y Cody quiere luchar a tu lado.
- Nanashi: Lo sé, quizá por esa iniciativa te dejé venir, aunque no debiera permitirlo.
- Cody: ¿Cuándo se dio cuenta Nanashi de que Cody estaba entre los blancos?
- Nanashi: Ese, hermanito, es mi pequeño secreto (le guiña un ojo).
- Cody: Jo.
- Nanashi: Ten en cuenta, pequeño, de quién estás aprendiendo (le remueve el pelo), no es fácil que me la des, todavía.
- Cody: (Ríe) que Nanashi dé tiempo a Cody =P.
- Nanashi: Y tiempo te daré. Bueno (se levanta), intenta dormir, ¿vale?, por la mañana nos espera el combate.
- Cody: Cody lo intentará, buena noche, Nanashi.
- Nanashi: Buena noche, Cody.

Dicho esto, Nanashi desaparece por las mismas tinieblas por las que había emergido. Cody se tumba sobre la hierba y se mantiene pensativo hasta que se duerme.

→ A la mañana siguiente... ←

Pic... pic... pic... pic, pic, pic, pic, pic, pic, pic, pic. El sonido de la lluvia sobre la metalizada armadura se hace notar. Los blancos ya están preparados y en posición para el combate. Ese día el sol ha decidido no salir, haciendo el pacto con las grises nubes de ocultarle. Las nubes descargan una tremenda cantidad de agua sobre ambos bandos y sobre el campo de batalla, dejando escapar de vez en cuando un rayo e incluso un trueno que quebraba árboles, iluminaba fugazmente el cielo y estremecía la tierra.

Los arqueros blancos se sitúan detrás, en las zonas elevadas; los piqueros y lanceros en primera línea; y los que portan espadas, hachas y mazas inmediatamente detrás. Nanashi se encuentra en un punto medio entre todos ellos ya que él es la máxima autoridad en ese momento y debe dirigir a las tropas indicando el momento adecuado de actuación de cada grupo en concreto. El gesto de Nanashi es firme, serio y decidido; la lluvia lo ha empapado completamente, gotas se deslizan por su rostro y se precipitan al vacío por el borde de su cara. Con la espada en mano derecha, observa atentamente el panorama de combate.

Cody se encuentra a su lado. Su armadura es similar a la de Nanashi pero con dos pequeñas variaciones: una que protege la zona de la espalda y otra la de no tener escudo soldado al brazo. El niño, al contrario que el joven, porta dos espadas pero sólo lucha con una.

A lo lejos se ve a las tropas assass acercarse. Son pequeños puntitos oscuros en la lejanía que poco a poco van adoptando forma humana según se acercan.

- Cody: Ahí vienen.
- Nanashi: ¿Estás listo?
- Cody: A Cody le tiembla todo el cuerpo.
- Nanashi: Tranquilo, es normal. Una vez empieces a pelear la adrenalina lo soluciona, tú simplemente no te separes de mí.
- Cody: Entendido.

Nanashi se olvida por un momento del mundo, se agacha y coge a su hermano por los hombros, obligándole a mirarle.

- Nanashi: (Sonriéndole) Cody, espalda con espalda, ¿de acuerdo?
- Cody: (Tranquilizándose) lo que tú digas, hermanito ^^.
- Nanashi: Bien, tú piensa que es una pelea de vagabundos muy grande en la ciudad.
- Cody: ¿Estos tampoco se lavan?

Nanashi ríe con esa frase. “Este crío es la monda” pensó.

Los assass ya estaban cerca, a pocos metros de las primeras filas de combate. Lo cierto es que eran menos de los esperados, ¿tan pocos quedaban? En fin. Las primeras líneas no esperaron a la orden de Nanashi y se precipitaron al combate. Los arqueros miran a Nanashi confusos, Nanashi les hace un gesto de no disparar y estos se mantienen firmes a la orden.

Los arqueros, Nanashi y Cody quedan expectantes ante el desarrollo del primer enfrentamiento del combate cuerpo a cuerpo. Los assass caían sin problema, algún blanco sale herido y hay alguna que otra baja por parte del Escuadrón pero era algo mínimo, ¿ese es el tan poderoso y temido pueblo de Assassins?

Termina el combate, los blancos han ganado, no queda apenas un assa vivo. Los pocos que quedan vivos están desarmados y los blancos más sádicos van a darles caza mientras intentan huir inútilmente, pues las heridas no se lo permitían.

- Nanashi: (Gritando) ¡no!, ¡deteneos!

Un assa cae al suelo en un tropiezo, un blanco llega hasta él, le mira con ansia de sangre y lo mata. Nanashi, aunque había echado a correr hacia él no había conseguido detenerle.

- Nanashi: ¡Pero qué te crees que estás haciendo!, ¡no matamos a enemigos desarmados!

Nanashi ya no corre, camina hacia él. Unos cincuenta metros y muchos cadáveres le separan del blanco al que está reprimiendo. Este se vuelve y le mira sádico, como si de un enemigo se tratase. Pero, ¿qué pasa?, la cara del blanco pone el gesto de alguien a quien le han atravesado con una espada y cae al suelo, muerto.

Nanashi corre hasta él y ve en el pecho una tremenda herida en forma de garra de tres uñas que le ha rasgado desde la clavícula hasta el ombligo.

- Nanashi: ¿Pero cómo...?

Nanashi observa detenidamente el cadáver del blanco, el resto de blancos le miran con incertidumbre, Cody se aproxima rápidamente a su hermano.

- Cody: Nanashi, ¿qué pasa?
- Nanashi: Shhhh.
- Cody: ¿Pero...?

Algo raro se nota en el ambiente. ¿Qué o quién ha podido causar semejante herida al blanco y que no ha sido capaz de ver? “Qué eres” piensa Nanashi. El joven mira a todos lados pero no encuentra nada, ni cerca ni lejos. Nanashi cierra los ojos, se priva del sentido de la vista para agudizar su oído y olfato. Cody mira interesado a su hermano, manteniéndose alerta sobre cualquier posible ataque. La lluvia cesa de repente, como si también se hubiese sorprendido y ahora prestase atención. La nieve de aquel suelo combinada con el agua de lluvia la ha hecho mezclarse con la tierra formando fango.

- Nanashi: (Pensando) dónde estás...

Nanashi sigue agudizando su oído y su olfato. Se olvida por completo del sonido de las voces de los blancos, de los ruidos de los árboles y del viento.

- Cody: (Susurrando para sí) qué estás haciendo, hermano.

De pronto, Nanashi abre los ojos, por un fugaz momento Cody divisa determinación en ellos. El joven rápidamente se pone en pie, gira sobre sus talones y corta el aire en diagonal de izquierda a derecha con un tajo limpio, haciéndole verter sangre como a un ser vivo. La sangre vuela y se derrama sobre el fango.

- Blanco 1: ¿Pero qué...?
- Blanco 2: ¿Ha hecho sangre... al aire?
- Nanashi: (Hablando para sí) te encontré.

Cody le mira sin saber qué ha sucedido. Camina hacia el sitio de vertido, se agacha y toca el rojo líquido con los dedos. Al cerciorarse de lo que es, el niño mira atónito a su hermano y dice:

- Cody: ¿Qué ha hecho Nanashi?
Pero Nanashi no responde, se limita a mirar al aire como si de un oponente se tratase. Cody no comprende nada. Pasados unos segundos, aparece la oscura figura de un assa de la nada y cae al suelo, muerto. Cody le mira sin creérselo, sin comprender nada de nada.

- Nanashi: No debí dejarte venir, ahora es tarde y no puedes huir.
- Cody: ¿¡Huir de qué, Nanashi!?
- Nanashi: Hemos caído de lleno en una trampa. Cómo he podido ser tan tonto.

De pronto, centenas de assas surgían de la nada, mataban a los blancos y desaparecían con la misma rapidez. Nanashi dio la orden y los arqueros comenzaron a disparar a todos lados, acertando alguno dando sobre el pecho de un assa oculto, pero la mayoría fallaba, no querían dar a sus compañeros.

- Nanashi: Si querías un combate de verdad, has elegido el peor de todos, Cody.

El joven notó de nuevo la misma perturbación en el aire, pero esta vez cerca de su hermano. Le hace un gesto casi imperceptible que el niño entendió rápidamente; una vez visto el gesto, Cody, en milésimas de segundo, rastreó hasta detectar la presencia de alguien a su espalda. Cuando se descubrió su atacante, cuya arma empezó a cortar el aire pretendiendo cortarle a él después, el niño ya había iniciado una finta lateral para esquivar el golpe, de modo que se puso a su espalda e incrustó su pequeña espada en las carnes del assa.

- Nanashi: ¡Cody, espalda con espalda!

Nanashi y Cody se pusieron espalda con espalda, protegiéndose la retaguardia el uno al otro.

- Nanashi: ¿Ya sabes cómo encontrarlos?
- Cody: Cody cree que sí.
- Nanashi: Bien, estate alerta.

Nanashi da la vuelta a su espada, alineando el filo de la misma con su antebrazo. Un assa se descubre por su lado con una enorme espada de dos manos que le lanza como un hachazo, el joven da un latigazo con la suya para bloquear el golpe de su agresor y apoya la palma de la mano izquierda en el largo puño de su espada haciendo fuerza para no ceder ante el golpe. Nanashi hace el falso gesto de ser más débil cediendo y apoyándose sobre una rodilla, produce un silbido agudo que Cody entiende rápidamente.

El niño trepa usando únicamente las piernas por la espalda de su hermano y salta usando como base para el impulso el escudo soldado en el brazo izquierdo de Nanashi. El salto fue tal que pudo pasar por encima del assa al que el joven estaba conteniendo y, tras un hábil giro lateral por el aire, cae detrás del assa, incrustando en la espada su tronco por la espalda y saliendo por el pecho, acabando con él. Una vez cae al suelo, inerte, saca la espada de sus entrañas, ensangrentada.

→ La cámara cambia al resto de combatientes blancos ←

Estos parecen tener más problemas, la mayoría de ellos mueren ensartados en sus armas. ¿Cómo pueden identificar a un enemigo invisible?, no comprendían cómo Nanashi pudo hacerlo y no podían pararse a preguntar, sus vidas estaban en juego.

Pocos eran los blancos afortunados que conseguían esquivar el primer ataque y ganar una vez el assa había salido de su camuflaje pero, aun así, el agotamiento de pelear contra dos, incluso tres (los que conseguían aguantar), hacía que fuesen presa fácil para el cuarto assa, el cual los mataba con el mismo esfuerzo que supone para una persona sana respirar.

Los primeros en combatir eran peones, un simple señuelo para saber a qué se estaban enfrentando, el auténtico grueso de la fuerza assa estaba oculto, esperando el momento oportuno para atacar.

- Blanco: ¡Ayuda!, ¡Nanashi!
- Nanashi: ¡Ahora mismo estoy un poquito ocupado!, pero...

El blanco que solicita ayuda está a no mucha distancia de Nanashi, el joven puede divisarle desde su posición. Así pues, coge en una finta a su adversario una espada del suelo y la lanza contra el assa que ataca al blanco que le pide ayuda, el assa da media vuelta y la hace añicos con un tajo de su espada pero ese momento de descuido le cuesta caro pues el blanco aprovecha para desnucarlo.

- Blanco: ¡Gracias!
- Nanashi: A mandar.

Mientras sucede esto, Cody se deshace del assa contra el que peleaban ambos hermanos.

- Cody: Nanashi tiene la armadura perdida.
- Nanashi: Qué bah, es que me ha apetecido darle un efecto embarrado, ¿me sienta bien?

Los hermanos sonríen, no es momento de bromas pero así son ellos.

- Aaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhh.

Nanashi y Cody se vuelven hacia la procedencia de ese descomunal grito, una llamarada acaba de calcinar a cinco soldados y no ha dejado de ellos ni el polvo de los huesos. El oscuro assa que lo ha hecho mira al vacío como si aún estuviesen ahí. Dicho acto ha tenido lugar en un punto elevado protegido por rocas. El assa gira la cabeza, divisa a los chicos e identifica al líder, acto seguido sonríe lúgubremente y se desvanece en el aire.

- Cody: ¿Qué era eso, Nanashi?
- Nansashi: No tengo ni idea.

El número de blancos cada vez es menor, estaban perdiendo la batalla y había acudido casi todo el Escuadrón, ¿pero cuántos assas eran? Un sonido que no puede ser identificado por nadie se oye, los assas detienen los ataques y se van desvaneciendo uno por uno en el aire.

- Nanashi: (Gritando) ¡Blancos, todos juntos!

Dicho esto, todos los blancos que quedaban con vida fueron todo lo rápido que podían a la posición de Nanashi, apelotonándose formando un cículo.

- Blanco 1: Nanashi, señor, ¿a qué nos enfrentamos?
- Nanashi: A una clase de assa que no habíamos visto antes.
- Blanco 2: Y está claro que no tenemos las de ganar.
- Cody: Eso el blanco no lo sabe.

Nanashi permanece expectante al terreno, intentando identificar alguna anomalía.

- Blanco 2: Claro que lo sé, nos están masacrando, apenas quedamos unos pocos.
- Nanashi: Pero seguimos vivos, ¿no?, quiere decir que quedamos los mejores del Escuadrón Blanco, no nos darán muerte.
- Blanco 3: Querrás decir que no nos darán muerta tan fácilmente.
- Nanashi: (Cortante) ¡No!, digo que no nos darán muerte, ¿lo has entendido?
- Blanco 3: Sí, Nanashi.
- Nanashi: Bien, grábatelo porque no quiero perder a ninguno más.

La lluvia arrecia de nuevo contra el campo de batalla, haciendo de nuevo ese ruido metálico al impactar contra la armadura de los miembros del Escuadrón, encharcando aún más el escenario de combate, dando de beber a la fauna y la flora, y... ¡dejando ver a los assas en pleno camuflaje!

- Nanashi: ¡Blancos, ya no pueden ocultarse, a por ellos!

La lluvia impactaba contra los cuerpos invisibles de los Assassins, revelando sus figuras transparentes. Ahora los soldados blancos lo tuvieron más fácil para morir menos y sobrevivir más. Los mandobles, las estocadas, las florituras, acrobacias, virguerías y mucho más se repetían de forma diversa y distinta en cada persona, ofreciendo un cruento espectáculo a quien pudiese verlo.

De momento, Nanashi, Cody y los demás consiguen mantener ese círculo trazado sin ser corrompido por los assas, así que no tenían que preocuparse de ataques por la espalda, aún. Se produjo de nuevo ese sonido inidentificable y los assas se retiraron unos pocos metros, dejando de atacar y sin ocultarse. Abrieron un pasillo y tres imponentes assas lo recorrieron hasta llegar al anillo que habían formado los subordinados entre el círculo de blancos y ellos.

El de la izquierda tenía la complexión de un hombre escuálido, su expresión corporal y gestos lo hicieron delatarse como un psicópata loco por asesinar a cuanto se le pusiese delante; la figura de la derecha presentaba rasgos femeninos; y finalmente, la figura del centro era un hombre de grandes dimensiones, no como las de Colossus, pero aun así se notaba que tenía unos potentes músculos. No se podía saber nada más de ellos porque estaban cubiertos hasta el último milímetro de su cuerpo con ropajes que no podían ser descritos ya que una especie de tiniebla negra impedía toda posibilidad de diferenciar detalles, únicamente el sexo por la forma física.

El del centro gira la cabeza hacia el psicópata y asiente. El psicópata deja entrever por la cortina de humo oscura que le cubre el rostro su sonrisa maligna de colmillos afilados y alarga el brazo con la palma abierta hacia los blancos, como si fuese a cogerlos.

→ Tiene lugar la cámara lenta ←

Mientras el brazo se está extendiendo Nanashi se da cuenta de lo que se trata, rápidamente coge dos escudos que estaban a sus pies y los clava en el barro, pega un tirón a su hermano y se esconden tras ellos. Cuando el assa termina de extender el brazo, una bola de fuero aparece en su mano, acto seguido se convierte en un lanzallamas similar al que sale por la boca de un dragón que convierte en vapor de agua toda gota que osa entrar en su campo de acción.

Las primeras filas de soldados blancos que estaban a ambos lados de Nanashi mueren calcinados, el joven y el chico ven en primera fila desde su protección el efecto devastador del fuego sobre la piel humana.

→ Salida de la cámara lenta ←

El resto de blancos salvo los que estaban detrás de Nanashi, a los que les vino la inspiración divina de hacer un cuerpo a tierra nada más ver la actuación de su líder en décimas de segundo, se dispersaron movidos por el miedo, muriendo ensartados en las armas blancas de los assas.

El assa del centro hace un gesto con la mano al psicópata y este detiene el fogonazo. Los escudos están al rojo vivo, casi se funden. Nanashi y Cody se levantan poco a poco, los blancos supervivientes hacen lo mismo. Nanashi se adelanta lentamente poniéndose frente a los escudos, dejando a su hermano y compañeros detrás. Clava su espada a un lado en el suelo y se arrodilla.

- Nanashi: Nos superáis en número y también en habilidad, aceptamos nuestra derrota. Por favor, dejad que nos vallamos, no tiene por qué morir nadie más.

El del centro no responde, se limita a observar al joven.

Son unos momentos tensos para todos, él parece ser el líder, nadie mueve un dedo sin su consentimiento. Un minuto después, el del centro asiente. Los blancos, Cody y Nanashi respiran aliviados, aunque tensos. Los assas abren un pasillo a los derrotados para permitirles su retirada. El del centro y la chica se retiran por el pasillo por el que han aparecido, pero el psicópata se queda expectante, parece no haber quedado conforme con el resultado.

Mientras los blancos se van retirando poco a poco, Cody pone una mano a Nanashi en el hombro en señal de “gracias, hermano” al tiempo que le sonríe. Nanashi se levanta despacio, coge su espada, la envaina en la espalda y le devuelve la sonrisa.

Hermano mayor y hermano menor andan hacia el pasillo abierto para retirarse a Ciudad Anibil. De pronto, Cody tiene un mal presentimiento, gira la cabeza y ve la bola de fuego en la mano del psicópata, que apunta a su hermano.

Los soldados blancos, a lo lejos, oyen el fogonazo. Se giran y ven una enorme llama procedente del círculo de assas, entonces echan a correr como nunca.

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Los blancos que han quedado con vida consiguen llegar a Ciudad Anibil tras un día de camino y una noche de descanso. Estaban heridos, con hambre y con sed. Uno de los guardas del muro los ve a lo lejos.

- Guarda blanco: ¡Abrid las puertas, han regresado!

Un grupo de blancos así lo hace, abren las puertas y salen a atender a los blancos que llegan del combate.

- Guarda 1: ¿Qué ha pasado?
- Blanco 1: Nos tendieron una trampa – dice con pocas fuerzas.
- Guarda 2: ¿Cómo ha sido?
- Blanco 2: Salían de la nada, era imposible pelear contra ellos, son fantasmas.

El rumor de la llegada del Escuadrón Blanco ya lo conocía toda la ciudad, los ciudadanos se apelotonaban a las puertas de la ciudad para ver a los combatientes. Sung se abre paso entre la multitud.

- Sung: Blanco, ¿qué ha pasado?, ¿dónde está Nanashi?
- Blanco 3: Fue una masacre, lo tenían todo planeado, no tuvimos oportunidad.
- Sung: ¿¡Y Nanashi!? – lo agarra por los hombros y lo zarandea.
- Blanco 4: Se rindió y pudimos escapar, nos salvó la vida – responde otro.

Al oír esto, se retira.

Los blancos comienzan a entrar a la ciudad y los médicos ejercen su oficio, comienzan a llevárselos en camillas. Nadric intenta ver por encima de la multitud lo que está sucediendo, pero no lo consigue. Se resigna y se retira a la plaza donde dieron el concierto. Allí, Nowe, Karin y Eme estaban sentados en un banco, charlando, con Briku danzando cerca.

- Nadric: Hola chicos.
- Nowe, Karin y Eme: Hola.
- Nadric: ¿Habéis oído lo de que han regresado del combate?
- Eme: Sí, pero aquí la mitad de los rumores son mentira y la otra mitad una no sabe si creérselos.
- Karin: Tiene razón.
- Nowe: ¿Por qué lo dices?
- Nadric: Pues porque en este caso parece que es verdad, la gente se está apelotonando a las puertas de la ciudad para recibir a los que han vuelto. Yo como no he podido ver nada me he venido.
- Nowe: ¿¡Han vuelto ya!? Briku, ¿has oído?, ¡vamos a ver a Nanashi!

El joven Nowe salió disparado del banco cuesta abajo en dirección a las puertas con Briku pisándole los talones, Karin, Eme y Nadric le siguen pero a paso de persona normal.

Cuando Nowe llega hasta la multitud, puede ver que a algunos los llevan en camillas a causa de las heridas, a otros los curan allí mismo y una mínima parte no necesita atención médica inmediata. Nowe empieza a gritar el nombre de su hermano.

- Nowe: ¿¡Nanashi!?, ¡Nanashi!, ¡Nanashi!, aquí (levanta el brazo para que le vea), ¡Nanashi!

Pero no obtiene respuesta alguna.

- Nowe: (Pensando) ¿no han vuelto muy pocos?, bah, seguro que Nanashi está entre ellos y el resto fuera ^^.

Y sigue llamando a su hermano en vano. Un blanco se abre paso entre la muchedumbre y Nowe le ve, llama su atención cogiéndole del brazo y le habla, pero por el ruido el blanco le hace un gesto a modo de “no te oigo, vamos ahí”. Nowe asiente y le sigue. Una vez separados de la gente, pudiendo oír, hablan.

- Nowe: ¿Cómo estás?, se te ve bien, parece que no habéis tenido muchos problemas.
- Blanco 5: Todo lo contrario, yo he podido salir bien parado pero han muerto casi todos los que han ido al combate.
- Nowe: Estás de broma, ¿no?
- Blanco 5: (Levanta la mirada y mira al joven, serio) ¿tengo pinta de estar bromeando?
- Nowe: Bueno, pero estás bien, has sobrevivido.
- Blanco 5: Sí, gracias a tu hermano.
- Nowe: Muy propio de Nanashi salvar a la gente. A propósito, ¿dónde está?, no le encuentro.
- Blanco 5: Ha muerto.
- Nowe: ¿Q... Qu... Qué? – dice con voz temblorosa.
- Blanco 5: Estábamos rodeados por ellos, habían matado a casi todos los nuestros, él se rindió y pudo hacer que nosotros nos fuésemos con vida. Cuando estamos a unas decenas de metros de ellos, vemos una enorme llamarada, y todos supimos lo que pasó, mataron a tu hermano a cambio de dejarnos ir.
- Nowe: No, no puedo creerte.
- Blanco 5: Lo siento, chico. Es la verdad.
- Nowe: No, no, no, no, no.

Cae de rodillas al suelo, sin fuerzas, incrédulo; Briku baja de su hombro y le mira preocupado. El blanco se levanta, le pone una mano en el hombro y añade:

- Blanco 5: Lo siento, de verdad. La pérdida de tus hermanos va a suponer un durísimo golpe para Ciudad Anibil.
- Nowe: Habla en singular, sólo uno de mis hermanos ha ido a combatir.

El blanco le quita la mano del hombro y mira al suelo muy apenado, el muchacho no sabía nada de que Cody hubiese ido a combatir.

- Nowe: Porque ha ido sólo uno de mis hermanos, ¿verdad?
- Blanco 5: Siento decirte que...
- Nowe: (Cortándole) no, no sientes decirme nada. Nanashi prohibió enteramente a Cody ir al combate, él me lo dijo y su gesto para esas situaciones es firme e inquebrantable.
- Blanco 5: Los siento, Nowe.
- Nowe: (Gritando) ¡NO!
- Blanco 5: Se vestiría como nosotros y se colaría.
- Nowe: (Gritando y llorando) ¡NOOO!

Briku se pone a un lado de Nowe y le abraza con sus pequeñas patitas, muy triste pues es consciente de lo que ha ocurrido por el estado emocional de su dueño. El blanco le pone de nuevo la mano en el hombro pero Nowe se revuelve y se la aparta.

- Nowe: ¡No me toques, mi hermano no ha muerto, ninguno de ellos, es mentira! ¡Mentira!

El blanco no sabe qué decir, así que se va. Por el camino se encuentra a sus amigos.

- Blanco 5: Chicos, deberíais ayudar a Nowe en estos momentos tan difíciles para él.
- Nadric: ¿Por qué?
- Blanco 5: Ha perdido a sus dos hermanos.

Karin, al oír esto, echa a correr hacia su novio. Eme queda paralizada ante la noticia.

- Nadric: ¿C-Cómo que ha perdido a sus hermanos?
- Blanco 5: Nanashi dio su vida para que nosotros pudiésemos escapar con vida, y Cody no se separó de él.
- Nadric: V-v-vale, gr-gracias.

Nadric estaba muy afectado, igual que Eme, pero menos que Karin y mucho menos que Nowe. Karin llega hasta donde está Nowe y le abraza fuerte. Nowe no deja de llorar en abundancia, las lágrimas emanan de sus ojos rápidamente y le recorren toda la cara. Se abraza a Karin, que también solloza por las pérdidas.

- Nowe: ¡No, no ha muerto...!, Karin, dime que no han muerto.
- Karin: Nowe, tienes que ser fuerte.
- Nowe: ¡NO! ¡NO HAN MUERTO!
- Karin: Se han ido, Nowe. Yo también les quería.
- Nowe: ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!

Entre la multitud aparece un blanco como buscando a alguien, ve a Nowe y sus amigos y se dirige hacia ellos.

- Blanco 6: Perdonad, ¿quién de vosotros es Nowe?

Nowe se separa de Karin, todos miran al blanco.

- Nowe: Soy yo.
- Blanco 6: Nanashi me pidió que te diese esto.

Al decir esto, el blanco busca entre sus ropajes y saca la muñequera de cuadros blancos y negros que Nowe le regaló en uno de sus cumpleaños. Al verla, las lágrimas empiezan a acumulársele en los ojos, extiende la mano lentamente y coge la muñequera. El soldado blanco se despide y se retira. Nowe deja caer la muñequera al suelo y sigue llorando, golpeando el suelo con los puños al tiempo. Briku se aferra a la muñequera, pues sabe que es lo único que va a conservar con el olor de su otro dueño. En el interior de la misma, descubre una nota, la coge y prirra para captar la atención de Nowe, pero él pasa. Karin se da cuenta.

- Karin: Nowe, una nota de Nanashi.

El joven responde ante esa frase, corta su yanto y se abalanza sobre el animal emplumado para arrebatarle el escrito.

“Nowe:

Por si acaso no regreso quería hacerte llegar la muñequera que me regalaste junto con esta nota, para que tengas algo con lo que recordarme aunque ya tengas otros regalos míos. Como bien sabes, este es mi más preciado porque es tuyo, así que de la misma forma te lo hago llegar para que tengas claro cuánto me importas.

No te olvidaré donde quiera que esté, espero que tras este enfrentamiento este pesar haya terminado, así mismo espero que mi corazón y mi alma se unan a la tuya. No te preocupes, seguro que no será difícil este viaje que me toca realizar, no hagas ninguna tontería por mí, sigue tu propio camino, tu propio destino.

Gracias por todo lo que me has dado. Te quiero mucho, hermanito =).

Y recuerda: por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.

Nanashi”

- Nowe: (Pensando cariñosamente) Nanashi, eres idiota... ^^


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[Hacemos una vuelta en el tiempo al momento del fogonazo]

→ Tiene lugar la cámara lenta ←

La llamarada emerge de la mano del assa psicópata quemando oxígeno y evaporando agua de una forma increíblemente rápida, podía notarse la rabia en el ataque. Cody actúa, no piensa: rápidamente y con fuerza da un tremendo empujón a su hermano lanzándolo contra el suelo un metro. Nanashi, desde el suelo, se gira y mira a su hermano interrogante, que a su vez no deja de mirarle con una sonrisa.

El tiempo va tan despacio que da tiempo de contar todas las gotas de agua que expulsa la lluvia, tan despacio que de tener la mejor vista del mundo se podrían contar las moléculas de oxígeno que se van quemando a causa de la combustión del fuego. Cody mira extrañamente contento, feliz y alegre a su hermano mayor, y Nanashi mira completamente sin comprender nada a su hermano pequeño. Cody gira la cabeza en dirección al ataque de fuego y Nanashi hace lo mismo, entonces comprende de lo que se trata: Cody ha sacrificado su vida para evitar que él pierda la suya en un ataque a traición. Nanashi devuelve la mirada a Cody con ojos aterrados y boca abierta, paralizada, el chico gira la cabeza para mirar a su hermano y susurra sus últimas palabras a su hermano mayor. Tras decirlo, le muestra su última sonrisa para que así sea como le recuerde.
Nanashi devuelve la mirada a Cody con ojos aterrados y boca abierta paralizada, el chico gira la cabeza para mirar a su hermano y susurra algo que Nanashi, al no oírle, comprende leyendo sus labios. Tras decirlo, muestra su última sonrisa para que sea así como le recuerde.

→ El tiempo vuelve a su velocidad normal ←

Cody se protege la cabeza cruzando sus brazos en equis frente a la cara antes de que la llama le alcance. La lluvia empieza a cesar.

El fuego abrasador está quemando el cuerpo de Cody, el hermano pequeño de Nanashi. El joven está completamente paralizado y horrorizado ante lo que está presenciando. Sus ojos empiezan a llenarse de lágrimas hasta que no pueden contenerlas más y se desbordan. Están siendo los segundos más largos de toda su vida, más que cuando estaba a punto de morir en la trampa de Semek. Sus músculos no le responden, su rostro muestra incredulidad, horror, tristeza, pena y dolor, su cerebro y su corazón se han colapsado y no le permiten ninguna acción ni movimiento por pequeños que sean.

El assa que antes estaba en el centro se da cuenta de lo que sucede y ordena al psicópata detenerse inmediatamente, y así lo hace. El fogonazo cesa y las llamas dejan al descubierto el cuerpo con quemaduras graves de Cody que aún es capaz de mantenerse de pie. La armadura le ha protegido mejor de lo esperado pero ha quedado al rojo candente, por lo que aun protegiéndole seguía produciendo quemaduras en su cuerpo. El cuerpo del niño cae al suelo, la armadura candente empieza a echar humo al tocar el agua del suelo y se enfría hasta quedar como antes. El cuerpo de Nanashi parece permitirle movimientos al joven mínimamente, consigue incorporarse y ponerse de pie.

Nanashi está destrozado, su hermano ha muerto. Todos los sentimientos tristes que le invadían se han transformado, ahora lo que siente es ira, rabia, agresividad, violencia... venganza. Sus ojos llorosos pero airados miran a su oponente, el joven coge la espada de su espalda y la empuña fuerte con una mano, se acerca a su hermano menor y coge la suya con la otra.

- Nanashi: (Hablando para sí) hermano, va por ti.

Los músculos de Nanashi se tensan, se concentran, se potencian. La determinación de Nanashi en ese momento debía de haber superado su máximo permitido. El joven echa a correr hacia el psicópata con las espadas caídas, cortando el fango del suelo por el que pasaba; el psicópata sonríe sombrío de nuevo , por fin tiene lo que quiere, tras esto la bola de fuego aparece de nuevo en su mano y lanza una segunda ráfaga llameante para chamuscar a su agresor. Nanashi da un salto cuyo fin es quedar tras los escudos que anteriormente clavó en el suelo para protegerse del primer ataque, y mientras va por el aire lanza la espada de su hermano hacia su oponente, tras eso cae y resbala por el barro hasta detenerse frenado por los escudos.

El fuego intenta fundir esa pequeña defensa que el joven se ha buscado, el psicópata no es consciente de que un objeto en forma de espada está atravesando su llama y se dirige a él. Entonces, sin poder identificar lo que del fuego emerge, la espada sale disparada de entre las llamas y se clava en su hombro izquierdo, provocando la extinción del ataque y la liberación de un grito de dolor.

Inmediatamente después de cesar el fuego, Nanashi sale de su barrera con la espada en mano cargando listo para atravesarle como a un pincho moruno. El assa estaba de rodillas sacándose la espada, cuando el joven está prácticamente encima sin darle tiempo de esquivar el ataque el psicópata se desvanece en el aire y Nanashi pierde su objetivo. Cuando el pecho de Nanashi está donde se supone debía estar su oponente este reaparece de la nada, le pone la mano en el pecho y, ayudado por el impulso de sus piernas, lo lanza colina abajo, por encima de las cabezas de todos los assas.

El joven Nanashi pierde su espada por el aire, cae al suelo y rueda cuesta abajo unos momentos hasta detenerse en una parte llana al chocar contra el tronco de un árbol, no muy lejos del campo de batalla. Ese golpe le ha dejado sin respirar un buen momento y la rodada por la cuesta y el choque contra el árbol le han dejado el cuerpo muy dolorido. Se pone a gatas y respira con dificultad, seguidamente se apoya sobre una pierna y se levanta despacio.

El assa psicópata emerge de la nada, le da una patada en los tobillos haciéndole caer pero mientras está en el aire le da otra patada y lo estampa contra una gran roca situada en el lado izquierdo. El joven se levanta como puede y tan deprisa como le es posible, el assa se lleva la mano derecha a la izquierda y se cambia algo de una mano a otra; tras esto carga su ataque de fuego de nuevo. Nanashi corre hacia él cuando este lo desata otra vez pero el joven salta al tronco de un árbol, se impulsa con las piernas y pasa por encima de la llama sin dificultad. El assa reconoce interiormente que su oponente es bueno pero no da muestras de ello, detiene el llameante ataque.

- Nanashi: (Pensando) así que es eso, bien.

Nanashi corre contra el assa oscuro, este da un puñetazo que Nanashi bloquea con el escudo, inmediatamente después responde con lo mismo pero el brazo herido lo detiene. El assa hace una técnica de presión, separa sin saber Nanashi cómo el escudo de la armadura del brazo y le da un puñetazo que le revienta el labio. El joven se limpia la sangre con una muñeca, se separa unos metros de él y hace un gesto burlón con las manos, como diciendo “ven si te atreves”.

El psicópata se deja engañar, carga su ataque de fuego, Nanashi echa a correr hacia él y el adversario ataca antes de que pueda llegar el joven. Nanashi se tira al suelo, deslizándose bajo la llama que se encuentra a pocos centímetros de él, pasa por debajo de las piernas de su agresor, se da la vuelta y le propina una tremenda patada en la parte trasera de la rodilla, obligándolo a caer al suelo.

El assa se vuelve rápidamente y agarra al joven, ambos forcejean hasta que el assa consigue incapacitarle estampándole contra la gran roca, agarrado por el cuello. “El assa del centro”, la chica y otros muchos assas llegan hasta ellos a tiempo de ver una muerte más.

El assa cree que tiene la victoria asegurada, así que quita la cortina de tinieblas que cubre su rostro y con una mano se quita el ropaje para dejarse ver. Dientes puntiagudos y amarillos, cara totalmente tatuada, ojos asesinos, rasgos de loco. Nanashi intenta liberarse pero es inútil, le tiene bien cogido.

- Psicópata: (Ríe) ¿creías que ibas a poder conmigo?, ¿eh?, si no eres más que un crío, deberías estar en casa con tu mamá y tu papá.
- Nanashi: (Hablando con dificultad) ¿por qué?, ¿por qué mataste a mi hermano?
- Psicópata: ¿El niño de antes?, yo quería matarte a ti, pero él se puso en medio.
- Nanashi: Pudiste haber parado.
- Psicópata: Sí, pero no lo hice. No sabes el éxtasis al que llego cuando voy a matar a alguien, como ahora – saca su lengua bípeda y la pasa por sus labios.
- Nanashi: ¿Puedo hacerte una pregunta?
- Psicópata: Qué.
- Nanashi: ¿Cómo de crujiente quieres que te deje?, ¿muy tostado o carbonizado?
- Psicópata: ¿?

Algo inesperado se manifiesta entre Nanashi y el psicópata. Este baja la mirada y queda anonadado ante lo que está viendo.

- Psicópata: (Hablando para sí) no… puede ser...
- Nanashi: Hasta nunca – dice al assa con una sonrisa en la cara.

Nanashi, de forma completamente inexplicable para el assa, había conseguido quitarle el chârm de fuego que llevaba bajo su tenebrosa apariencia y había aprendido a usarlo. Una bola de fuego más grande que la del assa se creó en la mano derecha del joven y, tras despedirse, la hace estallar en todo su poder. Una llama de fuego, más grande que las que produjo su anterior portador, nació de la fuerza de aquel joven, acabando con la vida de aquella persona maligna, carbonizándola.

Aun habiéndolo matado, las llamas no cesaban, seguían emanando de la mano del joven hasta que interiormente dijo “basta”. Las llamas terminaron entonces, dejando ver los calcinados huesos inertes de lo que antes era un assa vivo. El joven está exhausto, se tambalea de un lado a otro mientras va colina arriba. A la altura de “el assa del centro” se detiene un breve instante y le dice:

- Nanashi: Espero que te gusten muy crujientes.

“El assa del centro” le mira, no dice nada, le permite el paso y devuelve la vista a los huesos del assa psicópata.

Nanashi sigue caminando colina arriba hasta que llega al campo de batalla, sigue andando con dificultad hasta que no puede más y cae al suelo en plancha, se permite unos segundos de recobrar fuerzas y se arrastra por el fango hasta casi llegar a su hermano. En un último esfuerzo estira el brazo y pone su mano sobre la de él y susurra:

- Nanashi: Lo... lo conseguí.

Acto seguido se desmaya. Los assas regresan a la colina y se ponen a su alrededor, “el assa del centro” y la mujer se adelantan un par de pasos. El otro chârm de Nanashi resplandece en azul intenso, encandilando a todos los assas. Tras el resplandor aparece Leo, el león marino, enfadado y dispuesto a proteger a su joven amigo.

El "assa del centro" queda mirando a la bestia acuática, y la cámara se aleja hacia arriba despacio con la vista de todos.



Fin del capítulo.